Recuperación tras cirugía de columna: tiempos reales
Es la pregunta más frecuente en el control preoperatorio: ¿cuánto tiempo voy a estar en reposo? La respuesta ha cambiado en los últimos años, y conviene explicar por qué.
La idea antigua y lo que dice hoy la evidencia
Durante mucho tiempo se indicaron reposos prolongados después de una cirugía de columna, con la idea de que así se protegía el resultado y se evitaba que la hernia volviera a salir. Los estudios que compararon reposos cortos con reposos largos no encontraron que el reposo prolongado redujera el riesgo de rehernia, y sí encontraron que retrasa el retorno al trabajo y favorece la pérdida de masa muscular.
Hoy el criterio es el opuesto: movilización precoz y reincorporación progresiva, guiada por la evolución de cada paciente y no por un calendario fijo.
Tiempos según el procedimiento
Infiltraciones y bloqueos facetarios
- Procedimiento ambulatorio.
- Reposo relativo de 24 a 48 horas.
- Reincorporación progresiva a la actividad habitual dentro de la primera semana.
Cirugía de hernia lumbar (discectomía)
- Movilización desde el primer día.
- Retorno progresivo a la actividad habitual entre la segunda y la sexta semana, según el tipo de trabajo.
- Kinesiología orientada a fortalecimiento, no a reposo.
Artrodesis y cirugías de mayor complejidad
- Variable según el número de niveles y la condición del paciente.
- La consolidación ósea toma meses y se controla con radiografías en el seguimiento.
- Requiere un plan individual, definido en la consulta.
Las fases de la recuperación
Primeras dos semanas. Cuidado de la herida, manejo del dolor y caminata diaria progresiva. Caminar no es un riesgo: es parte del tratamiento.
Semanas dos a seis. Aumento gradual de la actividad e inicio de kinesiología. Reducción progresiva de analgésicos. En trabajos de oficina, la reincorporación suele ocurrir en este período.
Semanas seis a doce. Fortalecimiento del tronco, retorno a actividad física y, en trabajos de esfuerzo, reincorporación laboral.
Qué favorece y qué retrasa la recuperación
Favorecen: caminar todos los días desde el inicio, cumplir la kinesiología, dejar de fumar y mantener un buen control del dolor, porque el dolor mal manejado inmoviliza.
Retrasan: el reposo excesivo, el miedo a moverse y esperar a “estar sin dolor” para empezar a caminar.
Señales que obligan a consultar antes del control
- Fiebre, o enrojecimiento y secreción en la herida.
- Aparición o aumento de debilidad en una pierna.
- Dificultad para orinar o pérdida del control de esfínteres.
- Dolor que aumenta bruscamente después de haber mejorado.
Los plazos indicados son referenciales. El plan de recuperación se define en la consulta según el procedimiento realizado, el tipo de trabajo y la evolución de cada paciente.