Artrodesis mínimamente invasiva: tornillos percutáneos y abordajes laterales
Cuando además de liberar un nervio hay que estabilizar el segmento —por inestabilidad, por una vértebra deslizada o por un disco muy degenerado— la cirugía deja de ser solo una descompresión y pasa a ser una artrodesis: la fusión de dos vértebras en una sola unidad, con tornillos y un implante que reemplaza al disco.
Tradicionalmente esto exigía un abordaje posterior amplio, con desinserción extensa de la musculatura. Hoy existen dos alternativas que evitan buena parte de ese daño.
Tornillos percutáneos y fusión transforaminal
En la técnica conocida como MIS-TLIF, la descompresión y la colocación del implante intersomático se realizan a través de un tubo de trabajo, igual que en una descompresión tubular. Los tornillos se instalan por vía percutánea: entran por pequeñas incisiones laterales guiados por radioscopía, sin necesidad de exponer la columna a lo largo de todo el segmento.
Las comparaciones con la técnica abierta muestran menor sangrado, menos días de hospitalización, menos dolor lumbar en la etapa inicial y una tasa de complicaciones más baja. La capacidad funcional al año, medida con las escalas habituales, resulta comparable entre ambas vías.
Abordajes laterales y anteriores
La otra estrategia consiste en no pasar por la espalda. En los abordajes laterales —conocidos como XLIF u OLIF según el trayecto— se accede al disco por el costado del abdomen, entre las estructuras musculares, sin tocar la musculatura posterior ni el canal medular. En el abordaje anterior o ALIF, el acceso es por delante.
Estas vías permiten colocar implantes de mayor tamaño, lo que ofrece una ventaja concreta: mayor capacidad de restituir la altura del disco y la curvatura natural de la zona lumbar. Ese detalle importa más de lo que parece, porque el equilibrio sagital —cómo se distribuye el peso del cuerpo de perfil— es uno de los factores que más influye en cómo se siente el paciente años después de una fusión.
Cada abordaje tiene consideraciones propias. La vía lateral atraviesa una región por donde discurren nervios del muslo, y la vía anterior transcurre cerca de estructuras vasculares. Ninguna es universalmente preferible: la elección depende del nivel a tratar, de la anatomía del paciente y del objetivo de la corrección.
Qué esperar
La movilización es precoz, habitualmente al día siguiente. La estadía hospitalaria suele ser más corta que en la técnica abierta. La fusión ósea, en cambio, es un proceso biológico que toma meses y no se acelera por la vía utilizada: la consolidación se controla con radiografías en el seguimiento.
La indicación de artrodesis, y la elección de la vía, se definen con imágenes de pie que permitan evaluar el equilibrio de la columna en carga, no solo con una resonancia acostado.