Cirugía de escoliosis en adolescentes: cuándo se indica
La mayoría de las escoliosis del adolescente no se opera. Se controla, o se trata con corsé. La cirugía se reserva para las curvas que superan el umbral en que se sabe que seguirán progresando incluso después de terminado el crecimiento.
Cuándo se plantea operar
El criterio principal es la magnitud de la curva, medida en grados sobre la radiografía. En términos generales, se plantea cirugía en curvas que se acercan o superan los 45 a 50 grados. No es un número único ni automático: la decisión considera además la edad, cuánto crecimiento queda, la rigidez de la curva, su ubicación y el impacto que tiene en el equilibrio del tronco.
Hay una razón concreta detrás de ese umbral. Bajo cierta magnitud, una curva tiende a mantenerse estable en la vida adulta. Por encima, tiende a seguir progresando durante décadas, aunque el paciente ya no crezca. Operar en la adolescencia evita enfrentar esa misma curva a los 50 años, cuando la cirugía es más compleja y la recuperación más lenta.
En qué consiste la operación
El procedimiento habitual es una artrodesis: se corrige la curva y se fijan las vértebras comprometidas mediante tornillos y barras, de modo que ese segmento consolide en la nueva posición. La instrumentación queda de forma permanente y no requiere retirarse.
Durante toda la cirugía se utiliza monitorización neurofisiológica, que vigila en tiempo real la función de la médula y de las raíces nerviosas. Si alguna señal se altera, el equipo lo detecta en el momento y puede modificar la maniobra. Es el estándar en cirugía de deformidad y la principal razón por la que el riesgo neurológico se mantiene bajo.
La recuperación
El adolescente suele levantarse y caminar al día siguiente de la cirugía. La estadía hospitalaria habitual es de algunos días. El regreso al colegio ocurre por lo general dentro de las primeras semanas, y la reincorporación al deporte es progresiva a lo largo de los meses siguientes, con los deportes de contacto al final de esa secuencia.
El segmento fijado pierde movilidad, pero la columna no fijada compensa. En la práctica, los pacientes operados de escoliosis adolescente hacen vida completamente normal, incluida actividad física regular.
La pregunta que siempre aparece
El temor a una lesión neurológica grave es el más frecuente en los padres. Es también el menos probable. La cirugía de deformidad tiene riesgos reales que se conversan uno por uno antes de firmar el consentimiento —infección, sangrado, necesidad de reintervención, entre otros— y esos riesgos dependen del tipo de curva y de las condiciones de cada paciente. Ninguna cifra general reemplaza esa conversación.
Toda indicación quirúrgica en escoliosis del adolescente debería poder explicarse en términos de qué pasaría sin operar. Si esa respuesta no está clara, conviene pedir una segunda opinión antes de decidir.