Descompresión tubular: operar la hernia sin desinsertar la musculatura
Es la técnica mínimamente invasiva más utilizada en columna, y la que resuelve las dos consultas más frecuentes: la hernia de disco lumbar que comprime una raíz nerviosa, y la estenosis que estrecha el canal y produce dolor al caminar.
Cómo se hace
A través de una incisión de aproximadamente dos centímetros se introduce una serie de dilatadores que separan las fibras musculares en lugar de cortarlas o despegarlas. Sobre el último dilatador queda instalado un tubo de trabajo, y por dentro de ese tubo se realiza toda la operación, con magnificación óptica y control radiológico.
Lo que se hace dentro es exactamente lo mismo que en la cirugía convencional: se retira el fragmento de disco que comprime el nervio, o se amplía el canal estrecho liberando las estructuras que lo cierran. La descompresión del nervio no es menor por usar un tubo; es idéntica.
Al terminar, se retira el tubo y la musculatura vuelve a su posición. No quedó despegada del hueso, de modo que no necesita cicatrizar sobre él.
Qué diferencia produce
La diferencia se nota sobre todo en los primeros días: menos dolor en la zona operada, menos sangrado y hospitalización más breve, en muchos casos de un solo día. La tasa de infección de la herida también es menor, en parte por el tamaño de la incisión y en parte por el menor daño de los tejidos.
A mediano plazo, el resultado sobre el dolor de la pierna es equivalente al de la cirugía convencional. Es importante saberlo: la técnica mejora el trayecto de la recuperación, no aumenta la probabilidad de que la operación resuelva el problema.
La recuperación
La movilización comienza el mismo día o al día siguiente. El regreso a la actividad habitual es progresivo, en general entre la segunda y la sexta semana según el tipo de trabajo y la evolución de cada paciente.
Vale la pena aclarar una idea que sigue circulando: no se indican dos meses de reposo tras una cirugía de hernia lumbar. Los estudios que compararon reposos cortos y prolongados no encontraron que el reposo largo redujera la probabilidad de que la hernia se repita, y sí encontraron que retrasa el retorno a la vida normal.
Quiénes son buenos candidatos
La descompresión tubular es apropiada cuando el problema está localizado en uno o dos niveles y la anatomía lo permite. No es la mejor opción cuando hay inestabilidad que requiera fijación, deformidad asociada, o cicatrices extensas de cirugías anteriores.
La indicación se define con la resonancia y el examen clínico juntos. Una imagen que no explica los síntomas del paciente no es indicación de nada, cualquiera sea la técnica.